Carlos Morra

Algunas veces pasába por la vereda sin detenerme mucho a verlo. Me habían llamado la atención las grandes farolas que cuelgan en la fachada. Alguna vez pude ver hacia adentro por pequeños paños entreabiertos de las puertas, más allá de las escalinatas de entrada. Bóvedas finamente pintadas con frescos, una escalera de barandas con apliques de bronce. Hasta alguna vez me pareció escuchar salir música de allí adentro. La cuestión es que nunca le presté mucha atención a este edificio donde parecía no moverse nada, entre abandonado y fantasmal, en una calle, Mexico casi Perú, de casas tomadas y algún restaurant para turistas.


Mi hermana estudiaba idiomas en el laboratorio de idiomas de la Universidad de Buenos Aires de la calle 25 de Mayo. Alex y yo la fuimos a buscar por allí un día después del trabajo. Nunca habíamos estado en el edificio. Ya mi hermana me había dicho que había sido un hotel y luego un banco y que ahora se daban clases de idiomas.


El edificio nos gustó mucho aunque su estado de mantenimiento viene en declive hace años. Los pisos, los vitrales que casi no se ven, la boiserie, las miles de habitaciones, recovecos, huecos, la escalera que balconea majestuosamente hacia la planta baja. Fue allí que me di cuenta. Las barandas. Las barandas eran las mismas que había visto casi por casualidad en el edificio de la calle Mexico. Y así busqué información de los dos edificios y di con que los dos habían sido diseñados por el mismo arquitecto, Carlos Morra. Tanta casualidad ocurrida en apenas unos días de diferencia y sumado, además, a que Morra no tiene muchos edificios más contruídos en Buenos Aires más allá de éstos, la escuela Roca enfrente a Tribunales y otros colegios.


El edificio de la calle México, actual Sala de Musica, comenzó a contruirse para la lotería nacional pero en medio de la obra cambió de finalidad y pasó a ser Biblioteca Nacional, donde trabajo Borges.


El edificio de la calle 25 de Mayo al 200 fue el Hotel Palace, encargado por el empresario de transportes Mihanovich. Hacia 1929, con la crisis mundial, el hotel, donde De La Cárcova tuvo su taller por algún tiempo, debe cerrarse.


En uno y otro, Morra debe haber trabajado con el mismo forjador de metales. Presten atención cuando visiten estos edificios en los globos de bronce de las barandas de las escaleras, como también (de más está decirlo) en el resto de la arquitectura y sus detalles.
Farolas en la fachada de la Sala Nacional de Musica.
Barandas en el ex Hotel Palace (hoy laboratorio de idiomas de la UBA).

1 comentario:

  1. de morra es interesantisimo el plan de escuelas, que, bajo las ideas de sarmiento, construyo en toda la ciudad. La mayoria siguen funcionando aun hoy.
    un abrazo
    facu

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